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Eisenkot busca la difícil fórmula para gobernar en Israel con religiosos judíos y partidos árabes
Gadi Eisenkot , líder del partido Yashar, dispondrá de 28 días, con la posibilidad de una prórroga de 14 días , para formar Gobierno en Israel. El presidente Isaac Herzog le otorgó este domingo la misión al exjefe del Ejército quien, si tiene éxito, apartará del poder a un Benjamin Netanyahu que no aparece en público desde las elecciones y sigue denunciado fraude en las urnas a manos de los partidos árabes . Una vez conocida la decisión del presidente, Eisenkot advirtió de que Israel se encuentra «en estado de emergencia, acercándose a un punto de no retorno para el Estado de Israel. Debemos formar un gobierno de emergencia nacional. Serán necesarios movimientos políticos creativos y poco convencionales». Herzog hizo un llamamiento a la «unidad nacional» durante la ceremonia y declaró que «deseo de todo corazón que cualquier Gobierno que se forme conduzca a la unidad, al acercamiento y a la reconciliación entre todos los sectores de la nación». Eisenkot, en esta línea, adelantó que, después de estas elecciones y tras «los difíciles años que hemos atravesado, las cosas deben hacerse de otra manera. Los días en que los israelíes se sentían excluidos por su propio Gobierno deben llegar a su fin y no volver jamás».La negociación no se presenta sencilla y el fantasma de la repetición electoral sobrevuela un Israel partido en dos debido a la figura de Netanyahu. El primer ministro fue el candidato más votado en las elecciones, pero su coalición con ultranacionalistas y ultraortodoxos ha perdido la mayoría en la Cámara y por eso obtuvo menos recomendaciones para formar Gobierno: 67 frente a los 46 de su rival y las siete abstenciones de la formación ultraortodoxa Judaísmo Unido de la Torá. El líder del Likud pide un Gobierno de unidad, pero siempre con él como primer ministro, algo que, por ahora, no acepta Eisenkot. Esta es una de las tácticas políticas más habituales del primer ministro y consiste en ofrecer un Gobierno de unidad a sus rivales, como hizo en 2009 con Ehud Barak, en 2012 con Shaul Mofaz y en 2020 con Benny Gantz, mediante un acuerdo de rotación que nunca llegó a cumplir.Entre los religiosos y los árabesLa persona encargada de formar Gobierno tendió la mano «a todas las facciones parlamentarias y a los representantes electos». El primer paso que anunció Eisenkot fue un encuentro con Avigor Liberman, miembro del grupo de la oposición con líneas rojas sobre religiosos y árabes. El exjefe del Ejército necesita llegar a los 61 escaños y, para ello, mantiene abiertas varias negociaciones paralelas. Los primeros en responder a su llamada desde el anterior bloque de Netanyahu fueron los religiosos de Judaísmo Unido de la Torá, que de manera sorprendente se abstuvieron a la hora de recomendar un candidato ante Herzog. Es un tema espinoso porque miembros de la oposición como Liberman impusieron un veto a estas formaciones a causa de la ley de reclutamiento. Los ultraortodoxos defienden su derecho de no acudir a filas para poder dedicarse de lleno al estudio de la Torá, algo criticado por el resto de israelíes, sobre todo en estos momentos con tantos frentes bélicos abiertos. Lo que sucede es que ahora su respaldo puede resultar clave y Liberman se muestra dispuesto a estudiar posibles compromisos, aunque otros dirigentes del bloque opositor, como Naftali Bennet, se niegan y exigen que todos los israelíes sean iguales ante la ley de reclutamiento. El otro gran partido religioso es Shas, pero a la hora de recomendar a un candidato para formar Gobierno se decantó por Netanyahu.Eisenkot pone cuatro condiciones a los partidos árabes: reconocer a Israel como Estado judío y democrático, aceptar la Declaración de Independencia, prestar servicio militar, nacional o civil y declarar a Hamás como organización terroristaLa vía alternativa para Eisenkot consistiría en formar un Gobierno minoritario con la ayuda de las abstenciones de los partidos árabes, que son la tercera fuerza con 19 escaños , pero esta solución encuentra la firme oposición de Liberman. El exjefe del Ejército deberá negociar con el dirigente moldavo para intentar que flexibilice su postura y tendrá que hacer lo propio con Benet y Yair Golan, líder de Los Demócratas. En un mensaje dirigido a los árabes, Eisenkot reiteró el viernes sus cuatro principios para permitir que un partido participe en el Gobierno: el reconocimiento de Israel como Estado judío y democrático, la aceptación de los valores de la Declaración de Independencia, la obligatoriedad de prestar servicio militar, nacional o civil, y el reconocimiento de Hamás como organización terrorista. La analista política Dafna Liel, del Canal 12, señaló que Eisenkot «cometió un error» en su discurso tras recibir el encargo de formar Gobierno «al no elogiar a sus socios ni mencionarlos porque en estos momentos transmite la imagen de un líder en solitario». La analista sostiene que, para tener éxito, deberá aprender a trabajar conjuntamente con Liberman, Bennett y Golan porque «sin trabajo en equipo, el bloque no tendrá éxito».
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