La trastienda de la agenda del Papa en la Argentina: presiones, tensión y diferencias entre el Vaticano y el Gobierno
La visita del Papa León XIV a la Argentina fue organizada con meses de anticipación. Aunque tal vez todo se haya definido en las últimas semanas, las más tensas. Así lo afirmaron a Clarín fuentes oficiales y eclesiásticas al tanto de la trastienda de esta trama. La agenda papal se acordó no sin discrepancias, sorpresas, presiones, paranoias y operaciones políticas surgidas en la dirigencia local. Conviene ir por partes.
El vínculo entre la Iglesia y los Milei nunca se pudo reencauzar del todo desde que el Presidente, en campaña electoral, fue muy duro con Francisco. Aunque con Milei ya asumido ambos jefes de Estado se vieron cara a cara y hubo perdón papal, el diálogo tras el fallecimiento de Bergoglio y la asunción de León XIV no logró mantenerse en total armonía.
La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, fue la funcionaria que más trabajó para mejorar el vínculo entre Buenos Aires y Roma. Hoy, es quien mejor interpreta, por ejemplo, las sugerencias del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Y también a otro purpurado clave en la organización de la llegada del Sumo Pontífice al país, el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo.
Como se dijo, la gran voz autorizada para coordinar con el Gobierno la agenda de León fue la de Colombo. Pero fue imposible ponerse de acuerdo con quien había sido designado como su interlocutor original por orden de los Milei, el canciller Pablo Quirno. Los desacuerdos entre ambos llegaron a tal punto que los hermanos Milei terminaron aceptando que fueran Karina Milei y su mano derecha, Mara Gorini, las que atendieran las urgencias surgidas desde los teléfonos de Colombo. "Gracias a Dios fue así", se escuchó decir a Colombo entre los nervios de las últimas horas.
Polémica con los invitados y el protocolo
El Vaticano consultó al Gobierno sobre la ubicación y un potencial saludo que el Papa tendría con los expresidentes durante su presentación del Palacio Libertad. La Casa Rosada se mantuvo firme y no invitó a mandatarios con los que Milei no puede ni siquiera cruzarse, incluso en un evento de este estatus. Por ejemplo, Alberto Fernández. Los obispos jamás lo dirán, pero se espantaron por la negativa a cualquier negociación posible sobre ese punto, una carencia del protocolo nacional que tuvo su contracara en Uruguay, por caso.
La posición oficial empezó siendo tan irreductible que parecía difícil incluso que se invitara a los legisladores nacionales de varios partidos políticos. Finalmente se llegó a un consenso.
En el mismo sentido, la Iglesia fue la que torció el brazo a los Milei y también presionó para que en el mismo acto estuviera presente la vicepresidenta Victoria Villarruel. El Gobierno había obviado cursarle una invitación. La vice amenazó con pedir una audiencia con el Papa, pero en el Senado. Suficiente. Ella fue al Palacio Libertad.
Clarín pudo saber que también llegó el sábado a la residencia de Mauricio Macri una invitación especial para que el expresidente estuviera en el Palacio Libertad. El líder del PRO asistió finalmente al evento pese a que en un primer momento se rumoreaba que había rechazado una invitación similar de su primo, el jefe porteño, Jorge Macri.
La resistencia a Kicillof
Los obispos marcaron desde el principio de las negociaciones que era primordial que el Papa visitara el Cotolengo Don Orione, en Claypole, un lugar de grandes dimensiones y muy importante para la institución en su rol de cuidado a las personas con discapacidad. A pesar de que la temática provocaría suspicacias políticas con la Casa Rosada, esos son los destinos habituales que visitan los Pontífices en sus giras internacionales. A esta polémica, el Gobierno le sumó una "exigencia" más que los obispos resistieron: la Casa Rosada pidió que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, no fuera parte de esta escala relevante en la visita de León XIV a Buenos Aires.
En LLA están convencidos de que el mandatario bonaerense buscará sacar rédito político en el lugar. Los obispos, sobre todo Colombo, se plantaron firmes y Kicillof finalmente no fue excluido. Solución salomónica: el gobernador recibirá al Papa en las puertas del Cotolengo y lo acompañará justo hasta la entrada. Se quedará afuera. Pero estar, estará...
¿Provocación final de Milei?
Las autoridades eclesiásticas que organizaron la visita del Papa se sorprendieron para mal con uno de los últimos actos públicos que encabezó Milei en el país: inauguró un templo evangélico en Neuquén. Nada ni nadie les puede sacar de la cabeza que fue una acción "teledirigida" hacia ellos, aunque no lo admitirán en público y guardarán las formas.
La historia es así: el sábado pasado, el propio Presidente, su hermana Karina y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, viajaron a Neuquén para encabezar el acto de inauguración del templo de la Iglesia Evangélica Bautista Jesús es Rey. Fueron más de 2500 personas. Ese templo se estaba construyendo hace más de 15 años.
El sábado fue el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas. Milei fue muy elogioso de esa fe. La institución Bautista Jesús es Rey creó una red de más de diez iglesias evangélicas en Argentina y en África, y también maneja centros de salud. El templo inaugurado el sábado es el más grande de la Patagonia. No solo eso: su gran impulsor es el pastor Hugo Márquez, padre a su vez de la senadora nacional favorita de Karina Milei, Nadia Márquez.
La ley que pide la Iglesia
Siempre protocolar y diplomático, el Papa no dará muestras de politización durante su visita, aunque es un escenario imposible de garantizar. Habrá gestos vinculados a la política, sin duda. En la Universidad Católica se verá con representantes de la CGT, además de movimientos sociales y empresarios.
Y habrá un pedido surgido de los obispos, o del propio León XIV, para que el Congreso Nacional sancione una ley para mitigar los efectos de la ludopatía. Un momento incómodo para el oficialismo.
Serán inevitables también las dobles lecturas tras las homilías, misas y discursos que dará León XIV. Sus tópicos son los habituales en las exposiciones eclesiásticas: se pedirá por las víctimas de la pobreza y se sugerirá la necesidad de ampliar el diálogo dirigencial y evitar los conflictos sectoriales tendiendo puentes.
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